12 hombres deciden si otro ser humano vive o es condenado a la silla eléctrica por un supuesto asesinato.

Si quieres ver la película online y subtitulada en español, da clic ACÁ

12 hombres sin piedad (12 angry man) es una película estadounidense lanzada en 1957. La película protagonizada por Henry Fonda empieza sin rodeos (y no es spoiler): un joven de 18 años se le acusa de asesinato, en caso de que el jurado lo declare culpable deberá morir en la silla eléctrica. 12 hombres componen el jurado que tomará esa decisión para apoyar al juez. ¿Qué decidirán y por qué, cómo llegarán a esa decisión?

Para empezar, es de utilidad recordar unas palabras dichas por Ernesto Sábato en una entrevista, parafraseando:

Si el hombre realmente tendiera a hacer el bien y esa fuera su naturaleza, ¿por qué inventamos leyes que castigan el mal y es obligatorio castigarlo?

Ernesto Sábato

Esta frase permite recordar y sobre todo llevar más allá las preguntas obvias sobre el criminal o acusado. ¿Quiénes lo juzgan, esos 12 jurados quiénes son y qué los hace seres con el poder de permitir o negarle la vida a otro? Como indican algunos diálogos de la película, el sistema penal estadounidense funciona de esa manera, auto definiéndose como democrático (son el adalid de la democracia, dicen ellos). Pero eso es cuento aparte.

Así pues, más allá de un debate sobre lo punitivo y las formas que el ser humano ha creado para sancionar a quien comete un crimen (tema que atañe más a un abogado, sociólogo o psicólogo), tema muy recurrido en varias películas y que difiere en cada país, lo importante de 12 hombres en pugna es preguntarse: ¿Qué seres humanos están capacitados o son aptos para someter a juicio la vida de otro? ¿Existe realmente esa capacidad? ¿Quiénes van a condenar a muerte pueden estar condicionados por vivencias propias, imposibles de ignorar y que influyen en su decisión? Mirarlos hablar y debatir es mirarnos a nosotros mismos.

Algunos temas tratados en la película sobre el personaje acusado del crimen y que tienen más vigencia que nunca son: el maltrato intrafamiliar como causa o explicación de posibles tendencias al crimen; la sociedad y sus desigualdades y su influencia en quienes la viven y padecen. Aquí cabe mencionar una frase del existencialista Jean Paul Sartre:

Un hombre es lo que hace con lo que hicieron de él.

Jean Paul Sartre

Por otro lado, hay dos temas puntuales que para mí son destacables. El primero es observar cómo las vivencias personales de cada jurado pueden afectar su juicio en algo tan delicado como la condena a muerte de otro ser, esa presión intenta sobre la mentalidad de cada uno es tan grande que podría hacerlos perder la noción de todo. El segundo tema: el olvido. ¿Qué es de aquellas personas olvidadas por la historia, la sociedad, sus familias y que morirán sin que nadie recuerde sus nombres y menos sus frases sabias o consejos oportunos? Sobre este tema escribí algo hace unas semanas que puedes leer acá: Biografías olvidadas

Hablando de cinematografía: las actuaciones son impecables, no hay personaje que se parezca a otro y todos tienen un perfil único. A nivel de fotografía, la mayor parte del tiempo se compone de primeros planes de cada personaje hablando, y algunas tomas del grupo general en los momentos de tensa calma. Su escenografía es lo más básico del mundo: un cuarto, allí transcurre todo (es para mí destacable que una película transcurra toda en una habitación y no sea aburrida). Lo mejor de la película, sin sorpresas, es su guion.

Finalmente, es innegable que la pregunta nos plantea más preguntas que respuestas y en eso radica su genialidad. Nos hace mirarnos a nosotros mismos como individuos y como sociedad, quiénes somos y cómo castigamos lo que no deberíamos hacer, bajo qué métodos y la validez de estos.

Esta película nominada a 3 premios Oscar (lastimosamente no ganó ninguno) y considerada de culto, es imperdible realmente. Por eso mi calificación es:

9.5/10