Sin haberse visto los rostros antes ni conocer sus perfumes, sin saber cuándo ni a qué hora, allí llegaron los dos, cumplieron la cita puntualmente. Y luego de mirarse, sus corazones acelerados, como brújulas, les indicaron cómo podían pasar el resto de la tarde y a dónde debían navegar por el resto de sus vidas.

FIN.

10 de abril de 2014.