Ciclope

A Natalia.

 

Tengo esta hoja en blanco
y mis manos debatiéndose hábiles
decidiendo si digitar sobre el teclado
o escribir empuñando la pluma.

Tengo la mente en blanco
dejándose arrasar por una avalancha
de los colores que te envuelven
y que titilan en tu cara nívea.

Tengo los sentidos apagados
y ante la mínima vibración de tu voz
se agitan estridentes, convulsivos
como una tormenta incontenible.

Tengo la boca inmóvil y seca
ansiosa de encontrar la tuya
y fusionar sus movimientos tímidos
hasta ser una sola textura.

Tengo la sonrisa oculta y sepultada.
Pero al ver tu rostro, entre la multitud
se dibuja y se curva nuevamente
saliendo con ímpetu de entre la tierra.

Ahora en esta hoja en blanco
duermen mis letras y garabatos,
esta emoción de inmensa envergadura
me cubre con sus alas de albatros.

Ahora nuestras manos funden su calor
y danzan con el aire como el cóndor
vamos perdiéndonos al planear
entre las montañas de los Andes
vamos hundiéndonos en el Pacífico
buscando el centro de este mundo.

En ese núcleo de lava ardiente
quizá reposa tranquilo este amor
protegido por cumbres, mares y cielos
esperando la salida del sol.

9 de septiembre de 2019.