Al día en que escribo esto el mundo que conocemos es azotado por una pandemia: un virus respiratorio (coronavirus: SARS-CoV-2) recorre el mundo diezmando poblaciones y aniquilando familias y naciones. Nos hemos visto obligados a refugiarnos en nuestras casas por semanas como si se tratase de una guerra, esperando ese momento inesperado para poder salir con normalidad, anhelando que esta oscura realidad se apacigüe y el mundo no se derrumbe.

Desde tiempos remotos y olvidados algunos seres vivos se han enfrentado a un gran número de amenazas que parecen sepultar su existencia: enfermedades, cuerpos celestes precipitados sobre la tierra, cataclismos y alteraciones del orden natural. Dentro de esas enfermedades figuran como causa otros seres vivos: bacterias, hongos, parásitos, protozoarios… ¿y virus?

La ciencia, si se piensa desde un punto de vista estricto, lleva poco tiempo en desarrollo. (Comparándola con la historia de la humanidad, claro está). Durante el último siglo y parte de este los avances han sido innumerables. Hemos pasado de fabricar medicamentos magistrales con materiales rústicos, de realizar sangrías a cabras para transfundirlas a personas, de utilizar vísceras animales para realizar cirugías, a investigar en robustos laboratorios medicamentos que se producen por millones con tecnologías moleculares avanzadas, a hacer diálisis y cirugías cerebrales y cardiovasculares impensables en otro tiempo. Aún con todos estos avances en ciencias biológicas, médicas, químicas, ingeniería y demás, falta mucho por descubrir y entender de los seres y partículas que están en nuestro mundo.

Desde hace décadas los investigadores se debaten para clasificar los virus como organismos vivos o no. Pero más allá de eso, siguen indagando sobre los mecanismos en que los virus entran a los organismos, usan nuestras células para reproducirse y se difunden rápidamente por toda la población; siguen preguntándose cómo los tratamos, cómo los prevenimos y cómo los padecemos. Similar debate se da todavía con los priones (que fulminó animales por todo el Viejo Continente y es un terror aún vigente).

Por otro lado, durante la historia se ha reunido información sobre brotes epidémicos y pandemias que han asolado regiones enteras, matando a millones de personas. Entre ellas: la malaria, el dengue, el VIH, la peste bubónica, la viruela y la gripa española. Esta última, como todas las demás, merece mención aparte. ¿Por qué?

Esta pandemia acontecida a finales de la segunda década del siglo XX mató a millones de personas. No se sabía cuál era su causa (agente etiológico), pues en ese entonces la medicina daba sus primeros pasos y la virología a penas nacía. Cuando la pandemia se apagó, pasaron décadas y terminó aquel siglo sin saberse qué la había generado. Pero con los avances de este siglo en ciencias, la humanidad encontró la causa: un virus de Influenza. Es decir, casi 100 años después de sufrida la pandemia y desconocerse su agente causal, la humanidad halló respuestas un siglo después gracias a las herramientas modernas. ¿Un poco tarde? Evidentemente pasó mucho tiempo desde la pandemia hasta su respuesta. Pero esto demostró nuestra capacidad de entendimiento y desarrollo científico multiplicándose con el pasar de los años.

Con la pandemia actual, llamada COVID-19, la humanidad logró encontrar su causa en solo semanas; además fue capaz de desarrollar pruebas de diagnóstico molecular para agilizar aún más su confirmación. El virus avanza rápido por el mundo. Los investigadores, noche y día, en todas partes del mundo, le siguen el paso sin cansarse. Los profesionales de salud atienden con estoicismo a las poblaciones. Ya han sido miles los muertos y millones los infectados.  Más que una triste estadística, es una tragedia mundial y un daño irreparable. Pero no estamos solos ni andando a ciegas; más allá de todo, la humanidad ha sabido buscar la luz y labrar su camino más seguro. No somos la misma humanidad que enfrentó la pandemia de 1918 sin herramientas. Somos la humanidad del 2020 que resiste a diario, aprende rápido y avanza a pasos agigantados contra toda catástrofe nueva, esperando que cada una sea la última.

4 de marzo de 2020.

Si te interesa leer la historia de la gripa española y cómo la humanidad pudo entenderla 100 años después, entra acá (web del CDC): https://espanol.cdc.gov/enes/flu/pandemic-resources/reconstruction-1918-virus.html