TOMANDO DISTANCIA

31 de enero de 2019.
Columna de opinión #1.

Son los cambios inherentes mientras gira del mundo, ¿no? El contacto se nos hace, hoy en día, una rareza. El diálogo cara a cara, una innecesidad. Y los momentos de grata compañía y musicalidad en el ambiente, son un recuerdo borroso de tiempos de dudosa vivencia. Y hoy en día estamos acá, hemos crecido y sentimos que esa distancia inmensurable es el confort, es la comodidad, es lo que dictan estos tiempos de alta velocidad cotidiana. Tomando distancia es la mejor forma de sentirnos humanos.

La inseguridad que pulula en las ciudades y la densidad demográfica desbordada, nos ha hecho construír conjuntos de apartamentos. Tenemos que alejarnos y encerrarnos a como de lugar. Ya no tenemos que vivir en casas donde veíamos a los vecinos en familia compartiendo un asado, se preparaba un sancocho comunitario o se rezaba una novena. Eso quedó atrás y es un retraso inaceptable. Además, ahora somos demasiados y nos multiplicamos sin control, pero podemos seguir creciendo hacia arriba. Lo que hoy hacemos es edificar torres de múltiples pisos, que dispongan apartamentos idénticos y simétricos, de pasillos blancos y silenciosos, donde quepamos muchos pero nunca nos miremos. Y encerramos las torres entre mallas con corriente eléctrica, adornamos con hormigón frío y gris que está de moda , cámaras de seguridad y perros de guardia, y ya está. Acá, encerrados, nos protegemos del mundo. Desde la altura insondable de mi residencia puedo ver todo sin tener que salir. Y acá vivo yo; debe reinar el silencio y la quietud. En este país de música, folclor y calor, debe reinar la desidia.

La hermosa sonoridad de las voces secretiando, riendo y debatiendo, han ido quedando atrapadas, poco a poco, al sonido sucio y recóndito de los teléfonos. Los cafés han ido muriendo y solo queda el eco de voces muertas. Las librerías se derrumban como Alejandría y sus tesoros son comidos por los hongos; no hacen falta, desde esta pantalla plana puedo leer el mundo, y tú me lees así. Hemos sepultado nuestra voz a textos en mensajería instantánea, porque no hace falta más. Ya no es necesario explicar nuestra tristeza y el agobio que sentimos algunos días, ahora el mundo indica que un rostro amarillo con una lágrima es suficiente. Ya es futil describir con detalles una felicidad incontenible por un evento grandioso, debe hacerse con un símbolo rápido. No quiero que me quites tiempo porque no tengo, debo reaccionar a los símbolos y las caras de los demás con mis propios símbolos y caras planas. Y si por casualidad hablamos por teléfono procura que no dure más de un minuto porque cada segundo me cuesta.

Por otro lado, ya no miro a los ojos a mi pareja, ni se rozan nuestros latidos, no mezclamos la respiración al hablar ni nos confíamos los detalles. Comemos en silencio, sin mirarnos y cabizbajos, no por respeto a la ausencia de ruido o la melancolía de los bosques, sino por esta pantalla hipnótica y sus mensajes instantáneos y las fotos de personas demostrando lo que no son y las noticias inútiles y los chistes baratos y el placer inocuo de sentir el tiempo transcurriendo. Ahora nos acompañamos virtualmente de otras personas igual de solas. El capítulo 7 de Rayuela ya es una extravagancia.

Hoy somos mezquinos y lo disfrutamos. La competencia nos ha empujado a tener que estar adelante de todos. Me importa poco esa fila de gente cansada, yo debo ir primero porque tengo prisa. No veo el problema de incomodar un bus público repleto y roto, ya que pago impuestos y tengo derecho a dejar mi carro acá estacionado. Caminar, para qué lo hago si tengo mi automóvil. Hoy somos pusilánimes. De verdad necesito que todo me lo entreguen entre un plástico, porque ahora prima la higiene y los buenos modales. Me da igual si yo mismo soy un pedazo de carne y hueso lleno de bacterias, parásitos, virus, caspa, mierda, jugos gástricos, moco, comida putrefacta; no importa. Ante todo la buena presentación y para eso inventamos el gel antibacterial.

Y hasta aquí puedo hablar. Siguiente.

Foto destacada: Felipe Restrepo Acosta [CC BY-SA 3.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0) or GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html)%5D, from Wikimedia Commons.

 

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