El ruido de las cosas al caer es una novela del colombiano Juan Gabriel Vásquez publicada en 2011 y merecedora el Premio Alfaguara de Novela 2011.

Esta novela, narrada desde la voz del profesor de derecho Antonio Yammara, cuenta la historia de este con Ricardo Laverde, un misterioso sujeto que conoce por casualidad en un billar, y cuya relación genera un cambio vertiginoso para Antonio.

Las primeras páginas del libro se me hicieron difíciles de leer, debido a la imposibilidad de engancharme con facilidad o gusto; incluso, pensé en abandonarlo. No obstante, proseguí su lectura y al final del primer capítulo y durante el segundo capítulo, la historia cobró emoción y me atrapó totalmente. Vásquez construye con solidez la trama y logra narrarla con cautela y minuciosidad. Por momentos, es como una novela policíaca donde vamos encontrando pistas y sugerencias, y empezamos a trazar caminos posibles para los capítulos que vendrán.

Desde la mitad de la obra hacia el final, sentí un cambio agradable. No solo hay un cambio de lugar, al salir de la entonces fría y nublada Bogotá hacia tierras paisas bañadas en calor, sino de lo que llevábamos construído en nuestra imaginación. Cuando Antonio Yammara conoce a Maya Fritz, el castillo de ideas que teníamos, no se destruye pero si cambia de forma. Y eso, cuando lo leí, me llenó de tranquilidad al ver que no iba por un hilo monótono sino por un tejido bien pensado.

Mención aparte, hay que resaltar que esta obra posee una riqueza no solo por su narrativa sobria y pulcra, sino por el gran trabajo de ponerla en un contexto histórico importantísimo de Colombia: la época de Pablo Escobar. Pero Vásquez no lo hace meramente desde la simple mención de las atrocidades cometidas y que todos recuerdan, sino desde otros detalles que se recuerdan poco y que incluso le dan fuerza a diversos momentos de la obra. Hipopótamos, por ejemplo.

Ahora bien, respecto al final solo diré que no fue lo que yo esperaba. Cada quién tendrá una opinión distinta, pero la mía es que aquí, al castillo que había construído, le hizo falta una pieza importante.

Adenda. Como escribió Marianne Ponsford en un artículo para Arcadia, esta obra tiene “uno de los títulos más hermosos, creo, de la literatura colombiana”

Calificación: 7,5/10

27 de Julio de 2018.